
ODIO. Eso es lo que siento, odio. Odio Facebook, Tuenti, Myspace, y la madre que parió al que tuvo la idea primigenia de crear un álbum de fotos con comentarios y etiquetas absurdas. El ego humano llega hasta límites insospechados. Hoy día no eres nadie si no tienes una cuenta en Facebook con más de 100 amigos. Todo es moderno, brillante, “customizable” y “etiquetable”. Mola mogollón aparentar tener una vida social activa, cuando en realidad todos están enchufados al monitor del PC suspirando porque su nueva foto sea comentada por algún amigo nuevo de su lista, soñando con que esa imagen sobre el viaje que hizo a Tenerife sea la envidia de sus “coleguis”. Creyendo que el mundo se puede etiquetar como los caretos de los contactos que salen en sus álbumes…
Estoy hasta el potorro de todo eso. De los perfiles “facebooksianos”. Porque mola mucho más tener un blog, es como más de culturetas, frustrados o aspirantes. Es como más… “ejem”. Es casi lo mismo pero al menos hay que usar un par de neuronas. He dicho.
Estoy hasta el potorro de todo eso. De los perfiles “facebooksianos”. Porque mola mucho más tener un blog, es como más de culturetas, frustrados o aspirantes. Es como más… “ejem”. Es casi lo mismo pero al menos hay que usar un par de neuronas. He dicho.


